Desde que nacemos tenemos determinadas capacidades para responder emotivamente a nuestro entorno, pero los estímulos a los que nos exponemos determinarán la capacidad de mostrar sentimientos en determinadas situaciones cuando vamos creciendo.
La primera de estas etapas va desde el nacimiento hasta los 6 años, aproximadamente. A su vez, el desarrollo emocional de un niño entre los 0 y los 6 años suele estar fragmentado en tres partes:
- Durante los primeros 2 años, el desarrollo afectivo y la confianza en los demás se hace patente. El bebé aprende a jugar e interactuar con el resto de las personas, empieza a reconocer las caras de sus familiares y a identificar a quienes no conoce. Cuando las primeras palabras empiezan a aparecer, se pasa a la siguiente etapa.
- A partir de los 2 años se empieza a hablar y a ser consciente de que el cuerpo se puede controlar. En esa etapa puede haber cambios de humor muy rápidos, y hasta puede que parezcan un poco testarudos, pues quieren que las cosas se hagan a su manera. También se apegan mucho a sus papás y sienten miedo a separarse de ellos.
- Hasta los 5 o 6 años el desarrollo del niño está centrado sobre todo en el juego. Cuando empiezan su etapa de preescolar aprenden a socializar y a colaborar para conseguir sus objetivos. También empiezan a competir y sentirse bien con sus triunfos o frustrados con sus fracasos. En esa etapa pueden aparecer algunos miedos como el miedo a la oscuridad.

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